¿Por qué Empoderamiento con Empatía?

Bueno, y ¿por qué Empoderamiento con Empatía?

Pues mira, tal vez coincidas conmigo que a la mayoría de nosotros no nos enseñaron, aún los padres más amorosos, a conocer (o tener) el valor de escuchar y seguir a nuestro corazón. Incluso, a muchas mujeres consciente o inconscientemente, se nos ha educado para ser amables, dóciles, etc. Cosas que estarían muy bien, de no ser que el sólo querer ser (percibida como) amables o discretas, por ejemplo, nos deja cansadas, hartas, tristes, perdidas e inseguras y buscando en el afuera aquello que nos complete: el amor y la felicidad. Y también buscando en el otro a quién echar la culpa de no obtenerlos.

Al menos a mí no me enseñaron a mostrar quién soy, si esto pudiera ser incómodo para otros: había que acatar y agradar para ser querida.  ¿Y cómo no iba yo a querer ser querida, apreciada, tomada en cuenta?

Y así por ejemplo me decían:

No te enojes, el que se enoja pierde– y no aprendí a manejar las emociones que me sobrepasaban, ni a escucharme cuando necesitaba poner límites sanos (más bien a reventar cuando ya no podía contenerme más).

No hay que ser vanidosos”, si me sentía orgullosa de algo que hubiera hecho o satisfecha conmigo misma – y así aprendí a dudar de mí y de mis capacidades. Eso es más seguro que ser una mujer confiada, no vaya a ser…

No seas egoísta/caprichosa”, si quería poner mis límites o ver por mí misma o si el ejercicio de mi libertad contrariaba a ese “otro” – y en ciertas circunstancias aún hoy,  me cuesta defender mis ideas o aferrarme a mis sueños y creer en ellos.

Hay que ser amable con los demás, si no la gente no te va a querer”- y en vez de aprender la gratitud y amabilidad del corazón, ambas se volvieron un condicionamiento social al estilo del perrito de Pavlov (¡Ah! ¡¡Pero es que además no siempre funcionan!!).

El exceso de sentimentalismo denota falta de inteligencia” – y así aprendí a despreciar mi natural sensibilidad, en lugar de aprender a conducirla, escucharla, nutrirla y cuidarla como el tesoro que hoy sé que es.

Como pequeño paréntesis quiero aclarar que la postura que aquí describo no fue un absoluto en mi crianza, porque también se me incentivó a muchas cosas de las cuales estoy muy agradecida y contenta, pero esto es sólo un “zoom” para poder desarrollar el tema.

Tampoco digo que todas esas cosas que me dijeron en su momento no hayan tenido una razón y quizá eran hasta cierto punto certeras. Además sé que fueron bien intencionadas… pero ese no es el punto. El punto es que hoy, de mujer adulta y tras venir haciendo un buen de trabajo de indagación personal, quiero seguir explorando, yendo más allá de estos condicionamientos y mandatos y encontrarme con la versión más integrada, valiente y auténtica de mí misma.

Porque fíjense que llegó el día en que esa vida de medias verdades empezó a cobrarme factura, principalmente en mi salud emocional y física.

Y por todo esto es que mi recorrido está marcado por dos profundos deseos o necesidades: el trabajo en mí misma para conocerme, escucharme, atreverme a ser yo y seguir los dictados de mi intuición. Y, ya que somos seres necesariamente sociales y donde las relaciones humanas ocupan un lugar muy importante en nuestras vidas: el trabajo en pro de relaciones que sean más respetuosas, constructivas y nutricias.

Creo firmemente que una comunicación clara y honesta abre las puertas a relaciones realmente significativas, de donde nacen oportunidades y soluciones, de donde se genera crecimiento. Y que para lo anterior sea posible, es necesario/fundamental el hacer también un trabajo hacia adentro, pues la única manera de poder tener/cultivar relaciones sanas con los otros es por haber iniciado por nosotros mismos.

Estoy convencida que cada uno de nosotros puede alcanzar una vida más plena (alineada con su corazón) y relaciones más satisfactorias con las personas que nos rodean, aprendiendo una nueva manera de verse a sí mismo, a su vida y a sus relaciones.

En estos momentos quiero una vida de auto aceptación, mayor libertad interior y expansión. Quiero reconectar cada vez más conmigo misma y cuidarme mejor. Quiero ser una mujer y madre sintonizada con su intuición y respetuosa de sus necesidades y deseos, y ésta es la herencia que quiero dejar a mi hija. Y es lo mismo que les deseo a todas las personas que estén buscando responder al llamado de su voz interior, su autenticidad y que quieran hallar su lugar en el mundo.

Así que de aquí nace Empoderamiento con Empatía, que es la manera más breve que he encontrado de expresar eso que hoy siento que soy, que quiero desarrollar y quiero inspirar en la gente que me rodea. Ésta es mi contribución con el mundo.

De nuevo ¡muchas gracias por permitirme llegar hasta ti! Con mucho gusto recibo tus comentarios, si deseas compartir u opinar algo relacionado con todo esto.

Martha Constanza García

2017

 

Gracias a Pixabay por la imagen.