Publicado en Escritura Terapéutica, Motivación

Celebro

Hoy, ya no te tengo miedo:

Mala cara. Comentario malintencionado. Etiqueta. Diagnóstico.

Exclusión. Prejuicio. Crítica. Mirada de desaprobación.

Mal entendido. Ceja alzada. Rumor. Cara de fo.

 

Llámame si quieres:

Intensa. Rara. Reprimida. Exagerada.

Aburrida. Equivocada. Ilusa. Absorbente.

Sensible. Lenta. Impulsiva. Ignorante.

Obsesiva. Indecisa. Consentida.

Incumplida. Repetitiva. O demasiado lo que quieras.

 

Porque lo cierto es que estoy sabiendo cada vez más:

Respetarme. Perdonarme. Aceptarme. Tenerme paciencia.

Escucharme. Reírme de y conmigo misma.

Consolarme. Sobarme. Darme ánimos.

Tenerme compasión. Redirigirme. Permitirme.

Amarme. Impulsarme. Integrarme.

A estar bien conmigo misma y con lo que

en el momento presente hay.

 

Así que no, hoy ya no temo:

Mi propia crítica severa. Sentir de Inadecuación.

Necesidad de control. Duda. Sentir de desesperación.

Deseo de externa aceptación. Idea de equivocación.

Los abrazo y sé que tarde o temprano se despejan.

Escucho si hay un mensaje, y vuelvo a recuperar la visión.

 

Puedes llamarme también: Talentosa. Linda. Divertida.

Cuidadosa. Afortunada. Exitosa. Inteligente. Espiritual.

Consciente. Competente. Agradable. Paciente. Etecé.

Y ten por seguro que si de corazón you mean it,

con profundamendo agradecimiento lo recibo.

Pero hoy ya no hago, de gustarte, un cometido.

 

Así que no, querido espejo, ya no me sacas de mi centro.

Al menos ya no tan fácilmente ni por tanto tiempo.

Hemos pasado ese punto… ¡y hoy lo celebro!

 

Martha Constanza García

10 de junio de 2018

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Carta que me salió en el Círculo de Luna de Junio

El Segundo Acuerdo: No tomes nada personalmente.

“Todo el mundo puede rumorear sobre ti pero si no lo tomas personalmente,                serás inmune a ese veneno, así te encuentres en medio del infierno.”                                  De los Cuatro Acuerdos, por Don Miguel Ruiz

 

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Publicado en Motivación, Reflexiones del Corazón

Dejarme de chiquitas

Esto del pensar chiquito ya me hartó. Esa preocupacioncita, temorcito, enojito, conjetura, bobadita… Esas cosas insignificantes, pero agrandadas, con las que a veces me entretengo o me escondo y en las que voy perdiendo mis aquís y mis ahoras.

“Que si dijo, o que si no dijo”, “que le debí haber contestado esto en vez de aquello”, “que por qué Mengana ya no me habla”, “que si qué van a pensar si X o Y…”

Momentos que se me escurren. Y yo… tantas veces invadida por dudas y expectativas insatisfechas y sin sentido. Unas, hijas de un mero hábito instaurado ayer cuando las circunstancias y yo éramos distintas. Otras, ajenas, introyectadas también en otro momento, aún sostenidas sólo porque sí. Las unas y las otras, cual viejos pellejos o telarañas, hoy mira que me causan picazón.

Incordiantes posibilidades de pasado o de futuro. Pérdida total del foco. “Hubieran” inservibles o “no vayan a ser” antecediendo fantasiosos escenarios. Ociosidades no necesariamente de quien no tiene qué hacer, sino de quien se acomoda escuchando a la voz de la duda y el temor -ese dudar y temer que me llevaron ya en un par de ocasiones a querer usar en este escrito el “nosotros” en lugar de este bien plantado “yo” que de mis vísceras hoy nace-.

Y es que qué harta estoy de todos esos momentos de pensar y vivir en chiquito. Chiquito, me refiero, no en comparación con una vida de lujos o fuegos artificiales, sino respecto a una vida más plena: con más agradecimiento, risas, conexión, presente, aprendizajes, posibilidades y pasión.

Porque cada momento que elijo quedarme en la duda, el enojo, el remordimiento, etc., equivale a tirarlo a la basura. Y conste que no lo digo por enjuiciarme o reprocharme, porque cada pensamiento, sentir o inclinación que han llegado, lo han hecho por algo. Pero es que este impulso de hoy, también por algo está ahora acá. Y sin medias tintas, disculpas ni salvedades, me permito sentirlo en el cuerpo y expresarlo.

Y es que ahora, además, me ha dado por empezar a verlo mucho en mis espejos y con esto me queda aún más claro: yo hoy quiero dejarme de chiquitas.

¡Y que inicie la nueva vuelta a la espiral!

Martha Constanza García

23 de mayo de 2018

 

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¡Sacúdete y vuela!

Cuando llevas mucho tiempo oyendo a las personas equivocadas -no porque ellos estén equivocados, sino porque no son las correctas para ti-, la imagen que tienes de la vida, de TU vida, no es la mejor versión que pudiera ser.

Lo bueno es que a diferencia de un árbol, tú sí tienes pies y piernas. Y te puedes retirar.

Y si has estado entre esa gente por mucho tiempo, puede ser que te lleve algo de tiempo y esfuerzo encontrar tu centro, tu voz y tu medicina… tu belleza.

Porque sí, para conocernos a nosotros mismos, también son necesarios los otros y vernos en el reflejo de sus ojos. Pero ¡aguas!, que el reflejo será resplandeciente u opaco dependiendo en parte del brillo de esos mismo ojos, no sólo de tus propias cualidades. Es decir, que como dicen por ahí, nuestra humanidad nos hace seres interdependientes.

Por eso, si quieres florecer –con impecabilidad y coherencia- te invito a que –como el Patito Feo, abandones esa vieja granja, ese nido que aunque quizás cómodo, te es hostil.

Y te digo que probablemente tocarás puertas y errarás el camino algunas veces. Y no digo que sea algo fácil pero sí que, mientras tanto, y sin tú darte cuenta, te crecerán el cuello y las alas  –que siempre has tenido y que ahora se desarrollarán hasta desplegarse por completo-. Y un día una parvada de blancos cisnes volará sobre tu cielo y, reconociéndote, te invitará a ser uno de ellos y a volar juntos.

Y si pasase que -aún- no encuentras esa parvada de seres alineados con lo que tú eres, no te desanimes. Que aquí y allá los miembros de tu familia cósmica sabrán llegar a tu vida para tocarla e impulsarte a continuar en tu amorosa y valiente transformación.

Sea, como sea, me creas o no, yo sólo te invito a que por favor, no te quedes en ese lugar que te hace daño  -sea la violencia visible o no-. Pide ayuda, recoge fuerzas ¡y vuela!

Y –asumiendo el riesgo de mal utilizar estas palabras-, por último te digo:

“No eches margaritas a los cerdos…”

 

Martha Constanza García

12 de mayo de 2017

 

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Embarquémonos ¿te late?

¿Y si ese temor a ser criticado o fracasar o a __________________ (espacio para llenar con ese temor que te detiene a expresarte o hacer algo que deseas) te está privando de vivir una vida de verdadera conexión con los que te rodean o de encontrar tu verdadera Tribu?

¿Has oído a esas personas que dicen que hagas lo que hagas, siempre habrá gente que te critique? Bueno, yo no sé si es tan así, puede ser… Pero en tal caso, mejor que sea porque no temes ser quien eres y haces lo que te gusta, y no porque te estás deteniendo y por lo tanto no liberando esa energía creadora que te aseguro que tienes, pero que quizá está bien, bien atorada o estancada de tanto que la has estado conteniendo.

En fin, pensaba qué sería si las personas que han hecho grandes contribuciones a la humanidad, se hubieran abstenido por aquellos miedos que seguro tenían. Y bueno, tampoco es que pretendo que ya todos seamos Pasteur o Jobs, pero ¿a poco no hay gente sencilla haciendo cosas hermosas con su vida?

¿Qué tal que aquello que quieres expresar, genera una sonrisa en la otra persona? ¿Qué tal que exponer tus sueños, tus alegrías o incluso tus dudas o sombras, genera en algún otro un sentir de: ¡sí, a mí también me pasa /no estoy sola/ no he de estar tan loc@!?

Es decir, estoy hablando de conexión. Y no creo que haya mejor manera de encontrar conexión que “salir” a buscarla (ok, no estoy descubriendo el agua tibia, lo sé).

Y bueno, qué más da si a alguien le pareces iluso, pretencioso o ____________ (otra vez espacio para llenar con tu temor a “ser demasiado” o “no suficiente” favorito).

Yo creo que vale la pena aprender a navegar con esos nuestros temores y llevarlos de viaje con nosotros mientras, poco a poco o de sopetón, nos embarcamos en la aventura de seguir nuestros sueños. Cuéntame tú cómo lo ves, ¿te animas?

Martha Constanza García

28 abril 2017

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A por ello

Cuando el miedo aparece y la auto duda se asoma.

Cuando te preguntas ¿será que sé lo que estoy haciendo?

Cuando crees que no sabrás qué decir ni atinarás en el qué hacer…

Entonces es cuando recuerdas que esta sensación ya te es conocida, que ya has pasado por esto y que la respuesta sólo es una:

Seguir adelante.

Porque siempre, siempre, has terminado venciendo.

Aún si no es de la manera que esperabas, has vencido y por eso hoy estás aquí, frente a un nuevo desafío que te ayudará a seguir creciendo en esta escalera espiral que es la vida.

Además esta vez no estás sola, pues los corazones de otras mujeres resuenan cual tambores de guerra en pro de un mismo objetivo: ser cada vez más una misma, seguir su pasión en libertad, encontrar su contribución y sin miedo –o con él, aún mejor- brincar valientes al vacío de las oportunidades que aguardan a la vuelta de la esquina y de la vida que aún ni siquiera han podido imaginar.

Con miedo, con dudas pero con muchas ganas:

¡A por ello!

 

Martha Constanza García

15 de abril de 2017

 

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Esa luz dentro de ti

¿Apagar o disminuir tu Luz para no molestar, para no encandilar?

¿Para que el otro no se sienta confrontado con su propia obscuridad?

¿Crees que eso es Amor?

 

Sí, eso piensas, eso haces. Vas en piloto automático.

No te has dado cuenta de lo equivocado que estás.

 

No te guía el amor, te guía el miedo.

No te detiene el verdadero sentido común,

sino tu propia ceguera, ésa que confundes con virtud.

 

Eres tú quien no ve en el otro todo lo que en realidad es:

energía única, posibilidad, oportunidad, poder…

 

¿O es que esta actitud es más bien una fachada

con la que te cuentas a ti mismo que lo haces por tu prójimo

siendo que en realidad es que te da miedo tu brillo?

 

Tal vez de pequeño alguien cercano te dijo:

“no seas egocéntrico”, “no seas vanidoso”.

Pero ¿por qué o para qué crees que te lo han dicho?

 

Hoy ya no eres un niño, hazte cargo de tu luz.

Haz lo que tengas que hacer para estar mejor

y que desde la integridad sea el corazón tu motor.

 

Martha Constanza García

10 de febrero de 2017

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