Publicado en Escritura Creativa, Escritura Terapéutica

Así como suena

No es No. Así como suena. Una palabra de dos letras.

No quiero que te dediques a señalar lo que te parecen son mis ‘faltas’.

No quiero que corrijas la dirección de mis pasos ni el tono de mi voz. Vamos, ni siquiera la curvatura de mi espalda.

No quiero que expliques lo que según tú debí decir. Lo que dije, quise decirlo así como lo dije.

No quiero que me digas que no le debo dar importancia a algo, o que justamente debí haber tenido mucho más cuidado…

No necesito ni quiero que pienses por mí.

No necesito ni quiero que temas por mí.

No necesito ni quiero que dudes de mí.

No llames ‘amor por mí’, a intentar proteger tus heridas de mi voz y mi verdad.

Hazte cargo mejor de tus dolores, tus miedos, tus abandonos y tu quizá no sentirte completo.

Sé que es más fácil proyectarnos en los demás y reaccionar ante ellos. Pero no, esa no es más que la manera de hacer crecer la separación.

 

 

*Gracias a Natalia Sarro de Inspiramundo por brindar la oportunidd de que saliera todo esto, al plantear la dinámica de compartir un NO, claro e inequívoco en su grupo de Facebook “Eso que no decimos: Coaches y Psicólogas que escriben”. Gracias a todas ellas quienes compartieron un necesario y liberador NO.

 

Martha Constanza García

12 de febrero de 2018

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Publicado en Escritura Creativa

Risueña

Risueña, me dices. Y me encanta.

Pero no es que sea sólo yo, es el ambiente, el cual simplemente yo reflejo.

Risueña, cuando puedo ser y estoy siendo yo misma.

Risueña, cuando estoy presente y disfruto del momento.

Risueña, cuando no siento censura moralista alrededor.

Risueña, cuando el cariño fluye y descomplicado, espontáneo, se deja sentir.

Risueña, cuando no tengo ni sostengo expectativas.

Risueña, cuando estoy alineada con quien quiero ser.

Risueña, cuando me siento ‘entre los míos’.

Risueña, en aquellos momentos en que los astros se alinean.

Risueña, cuando me siento plena.

Atesoro estos momentos y dejo que mi corazón y mi ser de bienestar y alegría se impregnen.

Y es que además, algo me dice que yo no soy de esas que enojadas se ven más bonitas…

Risueña, me dices. Y me encanta.

 

Martha Constanza García

5 de febrero de 2018

Posteado hasta hoy, por vacaciones. 😉

 

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Publicado en Escritura Creativa

¿Qué hace el escritor?

¿Qué hace el escritor cuando descubre que jamás palabras alcanzarán a transmitir aquello que siente y piensa, pues nada -ni una palabra ni mil imágenes- puede contener el agitado caudal que dentro de sí experimenta?

¿Qué hace el escritor cuando se da cuenta de que por más que escriba sobre su dolor, el alivio que siente al hacerlo es casi ilusorio, y que dicho dolor volverá una y otra vez, acrecentado, haciendo retumbar los tambores de la incomodidad cada vez con mayor brío?

¿Qué hace el escritor cuando, volviendo a leerse, lo que ayer tenía sentido hoy no son más que palabras en hilera, engarzadas unas detrás de otras sin ritmo ni sentido?

¿Qué hace el escritor cuando se cansa de perseguir e intentar atrapar sentires e ideas, mientras éstos revolotean esquivos por dentro su ser?

¿Qué palabras elige el escritor cuando lo que quiere comunicar es al mismo tiempo el aullido de un lobo, el llanto de un niño, el estallido de una estrella y la calma de una pradera?

¿Qué sentido puede tener ser escritor cuando quien escribe ya no sabe quién es, para qué está aquí ni por qué habría de escribir?

¿A quién le dedica su obra el escritor cuando todo aquél que ha conocido se ha mostrado tan irreal, lejano e incomprensible ante él como un cuento chino?

En estos casos, ¿qué hace el escritor?

¿Dejar la página en blanco?

¿Cerrar el cuaderno?

¿Dejar de escribir?

No.

El escritor se arranca, de ser necesario, las palabras de la piel y del corazón para que éstas hagan allí erupción, y no le importa si se consumen tras un segundo o si arden por siempre, ante los ojos de un lector.

El escritor escribe porque aunque a veces esto duela, duele aún más no hacerlo. Dejar de escribir sería para él, como cortarse una mano por no poder tocar el cielo.

Martha Constanza García

20 de enero de 2018

 

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Publicado en Escritura Creativa

El umbral

Rincón húmedo, suavecito y olvidado.

Flor de pétalos carnosos.

Exótico manjar.

 

Portal sagrado de lo insondable femenino.

Puerta de acceso a los secretos más profundos.

Entrada al paraíso de aquellos placeres censurados.

 

Niña mía, hasta ahora condenada al no sentir

Para no despertar a las más traviesas ninfas

Con tus mensajes de alquimia e iniciación.

 

Hermosa parte de mi ser, hoy te veo y te acaricio.

Y asumo el destierro que por miedo te había impuesto.

Culpándote también a ti de dolores y rechazos ancestrales.

 

Magnífica apertura al hogar de la Mujer Salvaje.

Delicada, sutil y poderosa guardiana.

Hoy me atrevo a entrar y explorar la sagrada guarida.

 

Y sin saber muy bien cómo, siento nacer en mí la intención

De restablecerte como poderosa y sabia guía

De la vida de esta mujer que en mí despierta.

 

Y que la Diosa nos acoja.

 

Martha Constanza García

2017

 

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Publicado en Escritura Creativa

No te pido que me hables de ti

No te pido que me hables de ti.

No necesito conocerte mejor.

Sólo quiero que me beses, me toques y me hagas el amor.

 

Tu historia no quiero conocer.

No quiero saber nada que te aleje hoy de mí.

Ni tus ideas, tu religión ni tu equipo de fútbol.

 

Cuerpo con cuerpo. Íntimos, ambos deseosos.

Exploradores, traviesos, ingeniosos.

Mutuamente complacientes.

 

Y si resulta que yo lo quiero y tú también.

Entonces no el día de mañana, pero sí otro,

De nuevo a estas sensaciones nos entregamos.

 

Sin ataduras ni expectativas. Sin juicios ni mentiras.

Presentes, conscientes, generosos.

Adultos libremente disfrutando.

 

Martha Constanza García

2017

 

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Publicado en Escritura Creativa, Reflexiones del Corazón

Si me preguntan para qué escribo

 

Siguen los disparadores y sigue la pluma dando. Gracias Inspiramundo por las propuestas para disparar nuestra escritura. ❤

 

Si me preguntan para qué escribo, diría que es para cumplir lo inevitable. Escribo porque no me queda de otra.

Escribo para sacarme todo esto que llevo dentro. A veces es luz, a veces es sombra. Mis palabras son como un riachuelo o como una roca.

Escribo por impulso. Para saciarme estas ansias de sentir la adrenalina que se mueve en mi al plasmar en palabras mi sentir y mi pensar.

Escribo para tener paz. Para encauzar esta voz saltarina, a veces escurridiza que quiere salir a jugar y deslizarse en tus oídos, porque cuando la lees, en realidad, la escuchas.

Si me preguntan para qué escribo, contestaría que lo hago para saldar cuentas. En algún momento me endeudé llenándome de pensares, sentires y soñares y con cada palabra que plasmo le pago a la vida con consciencia y congruencia.

Escribo porque hacerlo es mi invitación personal a la impecabilidad. Es el imán que me conduce a encontrarme con mi propia verdad. Mis líneas y mis versos son el espejo en que mi alma se refleja.

Escribo porque hacerlo es preñar el mundo con mis ideas regalarle al mismo pedacitos de mi alma. Es vaciarme, elevarme y alimentarme.

Escribo para no tener que resistirme a la llamada de la vida. Escribo para cumplirle, cual fiel sierva, pues en mi depositó este don, acompañado de una instrucción: “Bajarás a la Tierra y compartirás tu mundo interior. De todas las formas de manifestación he elegido para ti la de la palabra escrita. Ve y escribe. No importa qué, cuándo ni cómo”.

O bueno, quizá sólo escribo por el placer que me da. Porque al hacerlo siento que me acaricio.

Es una deliciosa adicción. ¿Quieres probar?

¡Ven que te invito!

 

Martha Constanza García

15 de septiembre de 2017

 

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Publicado en Consciencia y Maternidad, Escritura Creativa

Impecabilidad

Hago lo que hago, como lo hago, porque mi trabajo interno personal es también mi contribución al bienestar social.

Porque mi elección de dedicarme lo más posible y conveniente a la crianza de mi hija, aunque para muchos no sea una visible aportación, es una de las expresiones de mi convicción de que todos somos Uno.

Porque la sociedad sólo se transforma cuando desde la raíz lo hacen quienes la integran. Porque como es adentro, es afuera.

Porque mis decisiones conscientes mantienen limpio el lugar que ocupo y para el mayor bien abren camino. No importa si son populares o no.

Por eso es que en realidad no importa si otros no lo entienden ni lo aplauden. Yo con nadie estoy en deuda.

Cada uno que actúe como su mente-corazón le dicte. Mis elecciones y mi estilo no son una crítica ni un reproche a aquél que difiere de mi camino.

Que como dijo Voltaire “podré no estar de acuerdo con tus ideas pero defenderé hasta con mi vida tu derecho a expresarlas”. Aunque bueno, eso de tirar la piedra y esconder la mano ¡está muy jodido!

Así que ¡ojo!, impecabilidad ante todo, puesto que usted bien sabe que hasta la caída del pétalo de una rosa afecta a galaxias enteras. Atención total en cada paso, en cada cosa*.

 

Martha Constanza García

14 de septiembre

 

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*En negritas, la frase con la que se nos invitó a finalizar un escrito, siguiendo con los textos que surgieron a raiz de un ejercicio de escritura (como los dos anteriores).

 

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