Publicado en Círculos de Mujeres, Consciencia y Maternidad, Motivación, Reflexiones del Corazón

Maternidad: sueños, desafíos y el momento presente

Estoy prontita prontita a iniciar la Formación de Expertas en Acompañamiento a la Maternidad Consciente y a la Crianza Respetada, impartida por la Psic. Mónica Serrano Muñoz, a quien hace relativamente poco descubrí “casualmente” gracias a un post de un contacto en Facebook.

El tema y el approach de Mónica me súper llama, y como muchas saben, la maternidad –alcanzarla y ejercerla conscientemente- ha sido y es un parteaguas físico, psíquico, emocional y espiritual impresionante en mi vida.

“El camino con y por ella ha puesto al descubierto y hecho nítido que yo, si desconectada de mí misma, no soy la mejor versión para ser su guía, pues así no podré transmitirle y mostrarle los dones que dicha conexión ofrece.

Por eso, hoy deseo más que nunca ser mi mejor versión, lo cual empieza por creer en mí misma, valorarme, tenerme paciencia ante las dificultades y saber perdonarme en mis “fallas”.

Procurarme yo misma eso que de los demás anhelo: ser vista, escuchada, reconocida y aprobada. Darme amorosamente mi lugar y dárselo a mis necesidades y deseos. Nutrirme y cuidarme. Y no sólo de dicho o allá en una vaga teoría, sino en mi conducta, mis decisiones y mis actos.

Porque como le digo a mi hija cuando la estoy atendiendo y necesito hacer una pausa, por ejemplo para ir al baño:

“¿Sabes cariño? Mamá también es importante.”

Bueno, en realidad también me lo estoy diciendo a mí misma.

Porque esto del autocuidado no es siempre fácil, me parece.

Pero el intento re vale la pena, ¿no crees?”

Martha Constanza García, junio de 2017.

Ser mamá, para mí, es algo altamente transformador y motivador… aunque hay muchos momentos en el día a día de mi ser madre, en que me siento rebasada, cansada, perdida y no calificada para la tarea, la cual a veces me parece tan, tan ardua.

Entonces, en momentos así, pienso que si no será que soy un fraude y que no sé a quién es que pretendo engañar hablando de crianza respetuosa o pretendiendo acompañar a mamás que, como yo, desean serlo de una manera presente y consciente.

Sin embargo, incluso en los momentos más duros o de dudas, hay una vocecita en mi interior que me recuerda mi intención y mi compromiso. Pienso que en realidad es admirable el levantarse de los lugares, a veces solitarios, de los cuales las madres muchas veces hemos de levantarnos, para seguir dando y haciendo lo mejor que podemos por nuestrxs hijxs y seres amados.

Y es que además sé que no estoy sola. Que no soy la única que pasa por estas crisis y sube y bajas emocionales. Y es este sentir de conexión con otras mujeres que anhelan y buscan ser madres, o con mamis que también día a día, se encuentran con los desafíos del cuidado de los hijos – además como es mi caso, en un país y cultura distintos a los nuestros de origen. Lejos de nuestra propia red de familia, amistades de siempre, identidad y recursos previos- el que me inspira.

Y entonces es así, con todo y todo, que me animo a convocar a este taller para mamás el cual tendrá la forma tan amada por mí de Círculo: Inspiradas por auna meditación y tras algunos ejercicios, reflexionaremos en privado y compartimos experiencias e insights durante nuestro círculo de la palabra. Se trata de un espacio para reflexionar y comunicarse con compasión, libertad y empatía.

Eres muy bienvenida a acompañarnos y conformar juntas este espacio de respeto y sororidad, para serntirnos escuchadas y escucharnos las unas a las otras, pero sobre todo para escucharte a ti misma, la voz de tu corazón y tu sabiduría interior.

Martha Constanza García

19 de mayo de 2019

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Publicado en Círculos de Mujeres, Reflexiones del Corazón

Escucharnos, sentirnos, respetarnos

La mayoría de nosotros sobrevaloramos nuestra propia opinión sobre la vida y problemas de las otras personas.

Ya sea como una malentendida generosidad o por pura verborrea como le dicen, la verdad es que muchas, muchas veces no son opiniones ni “soluciones” lo que nuestros seres queridos necesitan.

Si, cuando escuchemos a alguien contarnos una situación difícil o disyuntiva por la que está pasando, nos ponemos las pilas y nos ceñimos a escucharle y hacerle sentir escuchado, no estaremos subestimando a los demás ni a su sabiduría interna y sí estaremos contribuyendo a tener relaciones más armoniosas y nutricias.

Esto es algo que practicamos en nuestros Círculos de Mujeres, donde la invitación cada vez es a dejar la charla meramente social para allá afuera y declarar entre todas ese espacio como sagrado, es decir, de profunda conexión.

Siendo conscientes de que hablamos e interpretamos lo que oímos desde nuestra propia visión y experiencias, nada más y nada menos, nos abstenemos de aconsejar, contradecir o corregir a aquellas entre nosotras que desean hacer uso de la palabra.

Por esto también cada una habla en primera persona, sobre sí misma, sus experiencias, su vida y reflexiones.

La verdad es que es una belleza, porque además desde el incio intencionamos que todo lo vertido ahí, lo sentido, escuchado y pensado sea para el mayor bien nuestro y de todas nuestras relaciones.

Martha Constanza García

22 de abril de 2019

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Curso Escribir Sobre Uno Mismo – Habito desde que nací

Este texto, y el regreso al blog tras meses de “silencio”, se lo debo al curso de mis queridas Natalia Sarro (Inspiramundo) y Patricia Fagundez (Crisálida) quienes inspiradas en el inicio del libro Autorretrato sin mí, de Fernando Aramburu, nos invitaron a los participantes de la edición 2018 de Escribir Sobre Uno Mismo, programa online de Coaching y Escritura Terapéutica a presentarnos al grupo precisamente iniciando con las palabras que abajo subrayo.

Así pues, aquí mi respuesta, sin intención de ser única, perfecta o absoluta, sin ocomo eso, un lindo ejercicio para ir soltando de nuevo la pluma, las palabras y el alma.

—————————————-

Habito desde que nací en un ser algo raro el cual, aún al día de hoy no termino de comprehender ni comprender. Se trata de una mujer, según dicen y ella siente. Y se llama Martha, aunque Martha Constanza era el nombre por el que le pasaban lista en el colegio y lo que ella escuchaba cuando sus padres le reñían – ¿será por esa conveniencia que, un poco de última hora, se le ocurrió nombrar de segundo Frederique a su hija Camila?-

Y bueno, el #Martha lo eligió su madre, como algunas pasadas “pretendientas” de papá, confiando que nunca ninguna tocaya le llegaría a esa niña ni a los talones a los ojos de su padre.

El #Constanza también lo eligió mamá, como una tía suya ya para ese entonces fallecida: culta, elegante, elocuente, afectuosa, nada menos que una dama.

Así que aunque las referencias estaban ahí: ser modelo de mujer y el orgullo del nepotismo paterno… resultó que fue esta acuariana con venus en piscis la que recibiría el nombre.

Pero bueno, la cuestión es que Martha muere y renace cada cierto tiempo. Y entonces, ahora que tenemos 38 ya llevamos varias vidas y pieles.

He de confesar que algo me inquieta. El latido de su corazón y la expresión de sus ojos, en mirada cristalina y semi fija al infinito me adelantan que estamos de nuevo en ese proceso. ¡Quién sabe y para el finalizar de este curso no nos hayamos de nuevo vuelto a parir!

 

Martha Constanza García

2 de noviembre de 2018

 

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Publicado en Escritura Terapéutica

La razón de mi silencio

 

Hoy la entiendo.

La razón de mi silencio no era la que yo creía.

Todo aquello no fue causa.

Sino que es el efecto.

 

Anduve de pocas palabras.

Y eso, en mí, no es cosa de nada.

La pluma iniciaba pero no concretaba.

 

Los dedos, perezosos para hacer de intérpretes de la mente.

No queriendo poner en palabras los atardeceres de mi corazón,

ni el choque de mis planetas internos.

 

Tampoco quise etiquetar ni bautizar

las nuevas intuiciones que se sucedían

– y aún suceden-

en el interior de mi ser.

 

Mutando pieles andaba.

Qué digo pieles, pareciera estructura, huesos.

Y aún ando un poco así, sintiendo que transito entre dos fases.

 

No fue, pues, el sueño.

Ni las horas extras de muy buscado descanso.

No fue el descuido ni la exigencia de otros cumplimientos.

No fue impotencia, ni tampoco que no quise.

 

La práctica activa del no escribir

(y todas las otras cosas)

Fue y es respeto, descubrimiento.

 

Ha sido la expresión del dar espacio al cortocircuito.

El cual es el origen del reseteo.

Dando cabida a la gestación, a un nuevo intento.

 

Y esto, de la única manera posible: más allá de todo tiempo.

 

Martha Constanza García

12 de agosto de 2018

 

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Publicado en Escritura Creativa, Reflexiones del Corazón

Agrade-siendo

Hace unos días que ando así, no sé, un poco rara.

Despierto agradecida, respiro agradecida, bueno que hasta me incomodo o encabrono agradeciendo.

Y entonces mis nubes grises pasan más rápido, el aroma del café baila acariciando mis poros y un suave contento del corazón se mece adentro mío, susurrando paz.

Y agradezco -me, -te, -le, -nos, -les. En presente, futuro, pretérito, copretérito y pluscuamperfecto.

Y pasa últimamente también que puedo ser la que está en struggle, esa que no sabe qué otra cosa hacer, o ésto (sic) por qué pasa. Soy a la que le duele. La que por segundos arde en rabia.

Puedo ser también la que intenta salir de ahí, busca “causar” un determinado efecto, buscando incesantemente la razón y solución práctica y lógica.

Soy también otra, aquella que anhela expandirse en un creencia o sentir trascendental: “tranquila, todo está bien”, “todo pasa por algo”, “no te escapes al futuro, mantente aquí”, “siente lo que sientes”.

Y también me reconozco en otra. Más allá. Alguien quien sin necesidad de control ni sentido de urgencia ni de separación, de todo es testigo. Está ahí y en presencia, inmutable, sólo observa.

Desde ahí, desde el lugar donde todas en mí convergen, te saludo y agradezco por tu tiempo y tu lectura.

Martha Constanza García

24 de junio de 2018

 

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Publicado en Escritura Creativa

Quizá mañana me arrepienta

Quizá mañana me arrepienta de esto que hoy te digo. De ser esta que hoy te muestro. De tanto soliloquio y tanta letra sobre un papel.

Quizá llegue el momento en que mi visión y brújula interna me muestren otra, totalmente distinta dirección. Puede ser que mañana desee desandar este camino que hoy con tanto gusto realizo.

Tal vez mañana o pasado me relea o en una foto de hoy me vea, y debajo de una piedra me quiera esconder o me dé, simplemente, por reírme de mí misma con ternura.

Quizá mañana me despierte en un rotundo tránsito a ser otra, y desdeñe las banderas que hoy con júbilo enarbolo. O tal vez me dé por retrogradar y, con nuevos ojos las causas del ayer, de nuevo defender.

Y si eso pasara mañana, tal como ya ha sucedido ayer y tras antier, habré de seguir gestionándome las ganas, las ideas y las penas. Integrando y desechando lo que en su momento me resuene abarcar o dejar ir.

A fin y al cabo dicen los que saben -y los que cualquier cosa suelen repetir-, que la única constante es el cambio. Y eso, eso ya lo comprobaré mañana, o no. Mientras tanto mi yo de hoy, hoy al tuyo pasaba a saludar.

Martha Constanza García

18 de junio de 2018

 

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Quisimos querernos

Quisimos querernos, pero no funcionó.

Nos atraíamos, nos conveníamos.

Pero el intento, en poco quedó.

 

Quise jugar a niña buena y en el fondo

a ella en mí inconscientemente querías ver.

Aunque sí, te gustaba que además de apoyarte,

lo que te era conocido un poquito desafiaba.

 

Muy pronto quisimos creer en un nosotros

y una historia juntos fabricarnos.

Pero la realidad bien rápido los ojos nos abrió.

 

Los dos sabemos que tú eras de costumbres y raíces.

Y yo, con la mirada en el vuelo progresaba.

Así que pronto de nuevo, todo en mutua admiración quedó.

 

Y de esto han pasado ya mil años. Un tierno y fugaz cometa.

Gracias por acercarte y por el brillo en tus ojos al mirarme.

 

Gracias también por todo aquello que, pudiendo ser, no fue.

Porque fuimos uno para el otro un breve puente. Y no un destino.

Recapitulo agradecida y me voy a continuar con lo que hoy es mío…

 

Martha Constanza García

 

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