Publicado en Consciencia y Maternidad, Reflexiones del Corazón

Sostenida entre sueños y hospitales

Éstas fuimos nosotras hace 2 semanas y media.

No me había animado a compartir la foto ni la reflexión por temor a aparecer como sensacionalista, o cosas por el estilo. Pero aquí va, porque a pesar de los días transcurridos, sigo queriendo compartir la experiencia tanto como en el momento en que tomé la fotografía y pensé que la publicaría.

Vía urgencias estuvimos 2 noches en el hospital por una pulmonía. Le hicieron el test ese del que ahora se habla tanto y también el de influenza, dando ambos negativo.

No es la primera vez que vía urgencias nos internan a una de las dos. El trato en el hospital (Delft, Holanda) fue excelente y estoy siempre infinitamente agradecida con lo humano y profesional del personal, y también con el sistema. En esta ocasión, debido a los tiempos que corren, las medidas especiales fueron notables y claras.

Su recuperación, para lo mal que en cierto punto se llegó a ver, fue extraordinaria. Le dieron el alta cuando estaba ya claro que no había peligro, el monitor mostraba excelentes valores y lo que tocaba era continuar la recuperación en casa.

Estoy convencida de que, aunque aún debilitada y con ciertos síntomas, fue el momento pertinente de salir del hospital. Pero a ello se suma que nos pidieron hacerlo a la menor brevedad posible, puesto que ya no había camas libres en el área de pediatría (!).

Entonces tras esto que te cuento, quiero pedirte #quedateencasa para que, como colectivo, vayamos pasando esta experiencia de la mejor manera.

Y con este llamado a la acción solidaria -independiente de lo que cada uno opine de lo que está actualmente pasando-, bien podría terminarse el post.

Pero si me acompanas leyéndome un poco más, quiero compartirte que me sentí muy sostenida durante esos momentos. Por el personal y el sistema. Por las personas que nos quieren y que se enteraron. Por supuesto por mi esposo, con quien, los tres formamos un excelente equipo, tanto en las buenas como en las ‘retadoras’.

Pero aún más, si puede decirse, me sentí sostenida por la vida y por la(s) esencias(s) que ella y yo somos.

Porque creo que las experiencias que tenemos en este plano humano, son experiencias a las que por algo, desde otro orden de ideas, obtamos, y que todo es perfecto, aún en medio del caos, aún en medio del dolor.

Confieso que lloré mucho mientras estuvimos en el hospital, y abracé sin juicio una y otra vez mis estados emocionales, originados entre otros factores por los escenarios que por momentos mi mente me presentaba.

Y con la misma honestidad te digo que, a la vez, transité con mucha lucidez este pasaje, aún no sabiendo qué elegiría o le correspondería a la esencia de mi hija Camila, o a la mía propia. Aún desconociendo el desenvolverse preciso del pacto de almas que tenemos.

– Déjame decirte que yo, en los momentos de mayor ‘dificultad’, me crezco -te pasa a ti también??-. De hecho, la labor para mi es, durante los tiempos de bienestar o sea la rutina, mantenerme en esa conexión, confianza y presencia. Eso elijo. –

Y te platico algo más. Además de las Conexiones Cuánticas que desde septiembre facilito, y de la práctica personal que he ido desarrollando de alineación y meditación, estoy teniendo últimamente una especie de suenos lúcidos y quiero contarte éste que tuve hace poco más de un mes -antes de las noticias de Europa y de pandemia- del cual tomé fuerzas desde esos días en el hospital.

Estamos mi esposo, C y yo, o al menos una versión nuestra al estilo Los Juegos del Hambre en una escena muy peliculoide, difícil de describir: entre un ambiente medieval y épico a la vez que ultra moderno. Cada uno de nosotros va a entrar por su propio túnel/pasillo a esta otra realidad/juego/experiencia, que tengo la sensación es como de sobrevivencia o despliegue de habilidades. Te digo, The Hunger Games.

Y entonces yo, viendo a la nina, que para el caso tenía como 9 o 10 años, pregunto un tanto afligida: “¡Pero la niña! ¿¡Y la niña!?”

Y la voz -quién sabe qué voz era, pero para el caso era LA voz- contesta:              “Todos los participantes del nivel 8 están preparados para el nivel 8.”

Y entiendo que aunque yo la vea pequeña e indefensa, esas cualidades que le atribuyo, en cierto nivel no son reales. Como Ser, cómo va a ser indefenso? O, quién dice y ese tamañito, ligereza e inocencia no son también sus grandes ‘armas’ o estrategia. En el plano humano puede tocarme ser su guardiana, por así decirlo, pero visto desde otro nivel, ella es ya todo su potencial, es ya todo lo que es. Como lo soy yo. Como lo eres tú.

En fin, eso es lo que tenía para compartirte por ahora. Gracias por leerme. Gracias por Ser. Te abrazo, así virtualmente como estamos haciéndolo últimamente. Bien apretadito, eso sí.

 

 

 

 

 

Autor:

Ojos para lo sutil, voz para lo profundo. Amalgama de sentires y reflexión. Entusiasta de las redes. Vivo y dejo vivir.

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