Publicado en Consciencia y Maternidad

Consciencia y presencia. A mi hija.

Hoy regreso a este mi refugio llamado empoderamientoconempatia.blog pues ayer tras desempolvar la carta que en noviembre pasado escribí a la Niña que un dìa fuí -y que recién compartí en la entrada anterior-, me dio por seguir en la onda de las cartas.

Pensé que escribiría una segunda parte de esa carta dirigida a mí misma, pero rápidamente sobre el papel fueron vertiendose palabras dirigidas a mi hija de dos años. Aunque sospecho que en realidad el mensaje va también dirigido a mí y a todas las mujeres que resuenen con lo escrito. Comparto:

Amada niña mía. Hermoso Ser que la vida me ha confiado, instaurándome por un tiempo en la guardiana de su esencia y de su Luz:

Oírte reír y verte disfrutar, aprender y sorprenderte son los mayores regalos que en mi vida he recibido. Sentisaber que te sabes/sientes confiada, amada y segura, hace que mi corazón en júbilo descanse.

Pido y pongo toda mi intención en que logre yo transmitirte lo mejor posible algo de los códigos del funcionamiento en esta vida, PERO que al introducirte en e interpretarte el mundo, lo haga yo sin (co)romper el Gozo Divino que vivir alineada con tu propia Verdad intuyo otorga.

Deseo acompañarte con consciencia y presencia. Y en el proceso, amarme y cuidarme yo misma para que en mí veas que, aún en nuestra imperfección, es posible y vale la pena quererse una misma y desde ese amor, respetarse y conectar con los demás.

Que sepa yo mostrarme ante ti, sincera, real y compasiva, pues tú no necesitas ir de la mano de una mujer que se flagela en la culpa de las expectativas de la perfección, esa ilusión tan en boga pero tan esquiva.

Perfección, cariño, absolutamente a nadie se le pide. Ni a una madre. Y esto lo quiero decir fuerte y claro para que quien también lo necesite aquí lo escuche.

Lo que creo cierto es que, para criar a un niño en bienestar, autocuestionarse y desafiarse una misma es fundamental. Y claro que esto, en algún momento del camino puede generarnos culpa. La cual, nos invito a transitar y prontamente transformarla en motivación y acción consciente y dejar de cederle la habitación principal en nuestra mente.

Por eso hija, mejor vayamos cambiando perfección por compasión, y resultados por coraje y propósito constante y dirigido. Hagámoslo por nosotras y para contribuir así a transformar las experiencias de todo lo Femenino.

Y aún con todo esto, querida, existirán momentos –ojalá los menos- en que quizá nos sintamos un poco o un mucho alejadas, divididas. Soy consciente de que esto también forma parte del programa y del contrato.

Y aún ahí, y a pesar de las apariencias, las palabras o silencios, te amaré tanto o más que durante aquel hermoso tiempo en que tu vida latía en el interior de la mía. Tanto o más que ese primer día, en que teniéndote en mis brazos, te besé y te llamé ¡CAMILA!

 

Martha Constanza García

9 de junio de 2017

 

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Autor:

Ojos para lo sutil, voz para lo profundo. Amalgama de sentires y reflexión. Entusiasta de las redes. Vivo y dejo vivir.

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