Publicado en Escritura Creativa

Curso Escribir Sobre Uno Mismo – Habito desde que nací

Este texto, y el regreso al blog tras meses de “silencio”, se lo debo al curso de mis queridas Natalia Sarro (Inspiramundo) y Patricia Fagundez (Crisálida) quienes inspiradas en el inicio del libro Autorretrato sin mí, de Fernando Aramburu, nos invitaron a los participantes de la edición 2018 de Escribir Sobre Uno Mismo, programa online de Coaching y Escritura Terapéutica a presentarnos al grupo precisamente iniciando con las palabras que abajo subrayo.

Así pues, aquí mi respuesta, sin intención de ser única, perfecta o absoluta, sin ocomo eso, un lindo ejercicio para ir soltando de nuevo la pluma, las palabras y el alma.

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Habito desde que nací en un ser algo raro el cual, aún al día de hoy no termino de comprehender ni comprender. Se trata de una mujer, según dicen y ella siente. Y se llama Martha, aunque Martha Constanza era el nombre por el que le pasaban lista en el colegio y lo que ella escuchaba cuando sus padres le reñían – ¿será por esa conveniencia que, un poco de última hora, se le ocurrió nombrar de segundo Frederique a su hija Camila?-

Y bueno, el #Martha lo eligió su madre, como algunas pasadas “pretendientas” de papá, confiando que nunca ninguna tocaya le llegaría a esa niña ni a los talones a los ojos de su padre.

El #Constanza también lo eligió mamá, como una tía suya ya para ese entonces fallecida: culta, elegante, elocuente, afectuosa, nada menos que una dama.

Así que aunque las referencias estaban ahí: ser modelo de mujer y el orgullo del nepotismo paterno… resultó que fue esta acuariana con venus en piscis la que recibiría el nombre.

Pero bueno, la cuestión es que Martha muere y renace cada cierto tiempo. Y entonces, ahora que tenemos 38 ya llevamos varias vidas y pieles.

He de confesar que algo me inquieta. El latido de su corazón y la expresión de sus ojos, en mirada cristalina y semi fija al infinito me adelantan que estamos de nuevo en ese proceso. ¡Quién sabe y para el finalizar de este curso no nos hayamos de nuevo vuelto a parir!

 

Martha Constanza García

2 de noviembre de 2018

 

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Publicado en Escritura Terapéutica

La razón de mi silencio

 

Hoy la entiendo.

La razón de mi silencio no era la que yo creía.

Todo aquello no fue causa.

Sino que es el efecto.

 

Anduve de pocas palabras.

Y eso, en mí, no es cosa de nada.

La pluma iniciaba pero no concretaba.

 

Los dedos, perezosos para hacer de intérpretes de la mente.

No queriendo poner en palabras los atardeceres de mi corazón,

ni el choque de mis planetas internos.

 

Tampoco quise etiquetar ni bautizar

las nuevas intuiciones que se sucedían

– y aún suceden-

en el interior de mi ser.

 

Mutando pieles andaba.

Qué digo pieles, pareciera estructura, huesos.

Y aún ando un poco así, sintiendo que transito entre dos fases.

 

No fue, pues, el sueño.

Ni las horas extras de muy buscado descanso.

No fue el descuido ni la exigencia de otros cumplimientos.

No fue impotencia, ni tampoco que no quise.

 

La práctica activa del no escribir

(y todas las otras cosas)

Fue y es respeto, descubrimiento.

 

Ha sido la expresión del dar espacio al cortocircuito.

El cual es el origen del reseteo.

Dando cabida a la gestación, a un nuevo intento.

 

Y esto, de la única manera posible: más allá de todo tiempo.

 

Martha Constanza García

12 de agosto de 2018

 

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Publicado en Escritura Creativa, Reflexiones del Corazón

Agrade-siendo

Hace unos días que ando así, no sé, un poco rara.

Despierto agradecida, respiro agradecida, bueno que hasta me incomodo o encabrono agradeciendo.

Y entonces mis nubes grises pasan más rápido, el aroma del café baila acariciando mis poros y un suave contento del corazón se mece adentro mío, susurrando paz.

Y agradezco -me, -te, -le, -nos, -les. En presente, futuro, pretérito, copretérito y pluscuamperfecto.

Y pasa últimamente también que puedo ser la que está en struggle, esa que no sabe qué otra cosa hacer, o ésto (sic) por qué pasa. Soy a la que le duele. La que por segundos arde en rabia.

Puedo ser también la que intenta salir de ahí, busca “causar” un determinado efecto, buscando incesantemente la razón y solución práctica y lógica.

Soy también otra, aquella que anhela expandirse en un creencia o sentir trascendental: “tranquila, todo está bien”, “todo pasa por algo”, “no te escapes al futuro, mantente aquí”, “siente lo que sientes”.

Y también me reconozco en otra. Más allá. Alguien quien sin necesidad de control ni sentido de urgencia ni de separación, de todo es testigo. Está ahí y en presencia, inmutable, sólo observa.

Desde ahí, desde el lugar donde todas en mí convergen, te saludo y agradezco por tu tiempo y tu lectura.

Martha Constanza García

24 de junio de 2018

 

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Imagen: Pixabay

Publicado en Escritura Creativa

Quizá mañana me arrepienta

Quizá mañana me arrepienta de esto que hoy te digo. De ser esta que hoy te muestro. De tanto soliloquio y tanta letra sobre un papel.

Quizá llegue el momento en que mi visión y brújula interna me muestren otra, totalmente distinta dirección. Puede ser que mañana desee desandar este camino que hoy con tanto gusto realizo.

Tal vez mañana o pasado me relea o en una foto de hoy me vea, y debajo de una piedra me quiera esconder o me dé, simplemente, por reírme de mí misma con ternura.

Quizá mañana me despierte en un rotundo tránsito a ser otra, y desdeñe las banderas que hoy con júbilo enarbolo. O tal vez me dé por retrogradar y, con nuevos ojos las causas del ayer, de nuevo defender.

Y si eso pasara mañana, tal como ya ha sucedido ayer y tras antier, habré de seguir gestionándome las ganas, las ideas y las penas. Integrando y desechando lo que en su momento me resuene abarcar o dejar ir.

A fin y al cabo dicen los que saben -y los que cualquier cosa suelen repetir-, que la única constante es el cambio. Y eso, eso ya lo comprobaré mañana, o no. Mientras tanto mi yo de hoy, hoy al tuyo pasaba a saludar.

Martha Constanza García

18 de junio de 2018

 

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Imagen: Pixabay

Publicado en Reflexiones del Corazón

Quisimos querernos

Quisimos querernos, pero no funcionó.

Nos atraíamos, nos conveníamos.

Pero el intento, en poco quedó.

 

Quise jugar a niña buena y en el fondo

a ella en mí inconscientemente querías ver.

Aunque sí, te gustaba que además de apoyarte,

lo que te era conocido un poquito desafiaba.

 

Muy pronto quisimos creer en un nosotros

y una historia juntos fabricarnos.

Pero la realidad bien rápido los ojos nos abrió.

 

Los dos sabemos que tú eras de costumbres y raíces.

Y yo, con la mirada en el vuelo progresaba.

Así que pronto de nuevo, todo en mutua admiración quedó.

 

Y de esto han pasado ya mil años. Un tierno y fugaz cometa.

Gracias por acercarte y por el brillo en tus ojos al mirarme.

 

Gracias también por todo aquello que, pudiendo ser, no fue.

Porque fuimos uno para el otro un breve puente. Y no un destino.

Recapitulo agradecida y me voy a continuar con lo que hoy es mío…

 

Martha Constanza García

 

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Imagen: Pixabay

Publicado en Escritura Terapéutica, Motivación

Celebro

Hoy, ya no te tengo miedo:

Mala cara. Comentario malintencionado. Etiqueta. Diagnóstico.

Exclusión. Prejuicio. Crítica. Mirada de desaprobación.

Mal entendido. Ceja alzada. Rumor. Cara de fo.

 

Llámame si quieres:

Intensa. Rara. Reprimida. Exagerada.

Aburrida. Equivocada. Ilusa. Absorbente.

Sensible. Lenta. Impulsiva. Ignorante.

Obsesiva. Indecisa. Consentida.

Incumplida. Repetitiva. O demasiado lo que quieras.

 

Porque lo cierto es que estoy sabiendo cada vez más:

Respetarme. Perdonarme. Aceptarme. Tenerme paciencia.

Escucharme. Reírme de y conmigo misma.

Consolarme. Sobarme. Darme ánimos.

Tenerme compasión. Redirigirme. Permitirme.

Amarme. Impulsarme. Integrarme.

A estar bien conmigo misma y con lo que

en el momento presente hay.

 

Así que no, hoy ya no temo:

Mi propia crítica severa. Sentir de Inadecuación.

Necesidad de control. Duda. Sentir de desesperación.

Deseo de externa aceptación. Idea de equivocación.

Los abrazo y sé que tarde o temprano se despejan.

Escucho si hay un mensaje, y vuelvo a recuperar la visión.

 

Puedes llamarme también: Talentosa. Linda. Divertida.

Cuidadosa. Afortunada. Exitosa. Inteligente. Espiritual.

Consciente. Competente. Agradable. Paciente. Etecé.

Y ten por seguro que si de corazón you mean it,

con profundamendo agradecimiento lo recibo.

Pero hoy ya no hago, de gustarte, un cometido.

 

Así que no, querido espejo, ya no me sacas de mi centro.

Al menos ya no tan fácilmente ni por tanto tiempo.

Hemos pasado ese punto… ¡y hoy lo celebro!

 

Martha Constanza García

10 de junio de 2018

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Carta que me salió en el Círculo de Luna de Junio

El Segundo Acuerdo: No tomes nada personalmente.

“Todo el mundo puede rumorear sobre ti pero si no lo tomas personalmente,                serás inmune a ese veneno, así te encuentres en medio del infierno.”                                  De los Cuatro Acuerdos, por Don Miguel Ruiz

 

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Imagen de cabecera: Tasha Kamrowski – Pexels

Publicado en Escritura Terapéutica, Reflexiones del Corazón

Confieso que tal vez…

Confieso que tal vez no confío en mi propia brújula. Esa, la de las entrañas. La que se siente en el cuerpo. La de mi lado femenino.

Que tal vez tengo miedo a dejarme llevar, a simplemente ser. A dejar de seguir los letreros que otros han puesto y que te dicen por dónde ir y cuál es el camino correcto que se debe tomar.

Que tal vez tengo miedo a tomar mi propia ruta, a andar un camino desconocido, aún no trazado, aunque todo mi ser me lo esté pidiendo, en parte quizá por el miedo a perder esquemas y referencias.

Confieso que tal vez le tengo miedo a mostrar los que considero excesos y que siento podrían en cualquier momento hacer erupción ý salirse de dentro de mí, esos mis too much, entregándome mejor a un compulsivo auto escrutinio, permanente auditoría, al cual hasta ahora he llamado autoconocimiento y así – en nombre de la consciencia- me he convencido de no soltar ni relajar.

Que tal vez me es más fácil desconectarme de los sentires que considero incómodos por inapropiados, y distraerme entregándome al análisis. Buscando razones, valga la redundancia, primordialmente razonables.

Confieso también que tal vez me boicoteo, me auto saboteo. Que inicio cosas a las que mi mente me lleva pero las cuales no van acompañadas del resto de mi ser, de mi coherencia. O que, iniciando con todas las ganas, poco a poco mi mente chiquita empieza con sus habituales peros, asfixiando lo que era el flow.

Que tal vez le tengo miedo al ridículo, a entregarme al momento y que el mar me tumbe o se me meta arena en el bikini. Que tal vez sea por eso que seguido prefiero ver el mar desde la orilla y si acaso meter la punta del pie, creyendo que lo he experimentado.

En fin, que tal vez lo único que en realidad sucede es que hoy puedo ver, sin vendas, que tengo en mí mucho, mucho miedo. Y que, de alguna manera -y con cierta confianza-, puedo ver que lo que estoy haciendo es justo perderle el miedo a tener miedo. Y eso, eso en sí es ya maravilloso.

Martha Constanza García

1 de junio de 2018

 

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Imagen: Tarot de Aleister Crowley

P.D. Iba a ponerme a buscar la imagen para acompañar este texto, como hago siempre, y pensé en la carta de La Fuerza, con la seguridad de que era la que debía estar aquí. Encontré está de Aleister Crowley y me resonó aún más. Paré de buscar. 😉